PERSONAL

POR QUÉ MILITAR?

Tal vez porque un gran tipo me contagió su vocación; mi padre no era militar, era médico. Pero sus valores, sus principios y su espíritu eran los de un guerrero.

Su paso por las milicias universitarias, con el empleo de Alférez le confirió una sólida convicción respecto a lo acertado de su manera de ver la vida.  Lejos del estereotipo del militar “rancio”, me enseñó un concepto moderno, ilustrado y democrático de la milicia.

Realmente creo que todo guerrero puede encontrar en la milicia el cauce para unos principios poco habituales, no así a la inversa, no todo militar es un guerrero en el más noble sentido de la expresión, a mí no me enseñaron a ser un simple militar, me enseñaron a pensar como un guerrero, y yo encontré en la milicia el terreno en el que era más fácil vivir ese espíritu.

El guerrero combate, lucha o emprende convencido, jamás abandona a los suyos, hace su causa la del débil, la de su compañero… si caes tú caemos todos.

Lucha allá dónde el político le envía, pero encuentra su propia causa. Es consciente del rechazo que, en nuestro país va a recibir siempre, pero morirá por ti, aunque tú le escupas al rostro por ir a la guerra. Es un concepto puramente renacentista, se esfuerza por crecer, como persona y como profesional, es culto y a la vez rudo, capaz de ver infiernos sin que su gesto manifieste su horror, y capaz de emocionarse por lo mas insospechado.

El guerrero no odia a su rival, lo combate porque es su deber, pero lo respeta, puede quitarle la vida, pero jamás atentará contra su dignidad, puede arrasar su pueblo, pero después ofrecerle su casa, porque sus acciones en combate responden a las órdenes que recibe, pero sus acciones como ser humano las guían la nobleza, la lealtad, la humildad, la audacia, el honor y la caridad.

…y por eso militar, porque como guerrero, era lo suyo…

 

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